domingo, 12 de julio de 2020

UN SÁBADO DE CUARENTENA 2020



Hoy después de cuatro meses de cuarentena salimos con mi esposa al centro de Fusagasugá. Un sábado. Encontramos un ambiente tan diferente, pocas personas y cubierta la cara, ya es más difícil identificar y saludar a los amigos. Sin encontrar donde tomarse el un tinto o quizás degustar un plato de comida, en un ambiente diferente, pues varios de ellos desparecieron, no pudieron sobrevivir por efecto del covid 19 y los demás medio abiertos, atendiendo a tal cual cliente que tiene la osadía de ir hacer compras.
Da nostalgia ver el parque sin el ruido y las travesuras de los niños. La casa de Dios cerrada y todos tan prevenidos para no ser contagiados por ese agente microscópico que ha echo que el mundo se detenga y de un cambio en la forma de vivir.
Ahora solo espero que pase este momento y vuelva a encontrarme con esa Fusagasugá activa, dinámica, ver mis familiares, amigos, colegas y paisanos. Tomarnos un tinto y compartir nuestros sueños con el ruido de los niños y el sonar de las campanas, en la plaza principal.